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sábado, 27 de diciembre de 2014

Mejor Que Corregir Exámenes

    Llamó a la puerta antes de entrar. Como imaginaba, Louis está sentado en la mesa, supongo que corrigiendo los exámenes que hemos hecho a primera hora. Levanta la mirada a través de sus gafas y se fija en mí.
    Con la falda arremangada por el ombligo voy sonriendo coqueta hacia él. Louis sonríe y deja a un lado los exámenes. Me siento a horcajadas sobre su regazo. Muerdo sus labios pretendiendo excitarlo. Lo consigo. Un bulto crece bajo su pantalón. 
    Nuestras lenguas se mueven juntas en un baile lento, lujurioso y sensual. Balanceo las caderas alante y atrás haciendo crecer más su deseo. Sus manos se mueven por debajo de mi camisa, por debajo de mi sostén, por debajo de mi falda. Están por todas partes.
    Me pongo a la altura de sus rodillas y empiezo a desabrochar su pantalón.
    Su erección espera que la mimen y yo estoy más que dispuesta a ello. 
    La agarro con ambas manos y lamo la punta despacio.  Mis manos se mueven arriba y abajo mientras mi lengua hace su trabajo. Veo el placer que siente en su expresión.  Acaricio sus testículos. Su pene entra en mi boca. Primero voy suave, con cuidado. Después lo empujo hasta que lo siento en la garganta pero lo saco antes de que me entren arcadas. Repito este proceso varias veces. Sujeta mi pelo en un "coleta" para impedir que me moleste.
    Escucho sus gemidos, cortos, roncos y llenos de satisfacción. 
    -Oh Cosette... -Susurra. 
Me gusta como suena mi nombre en sus labios. 
    Aprieto más su pene en mi boca. Sus gemidos se vuelven más  continuos.
Louis hace el ademán de apartarse pero no quiero que lo haga. 
    -Cosette voy a... -Consigue decir antes de que su respiración le impida hablar más. 
    -Venga, Louis. Lo quiero. Dámelo. -Le digo sin dejar de masajear su pene. 
Y no se hace de rogar. 
    Su semilla invade mi boca y lo trago rápidamente. 
    La respiración de Louis se ralentiza. Me pongo de pie y mirando a mi profesor sonrío sintiéndome poderosa. Él, que también me mira sonriendo, me atrae hacia si. 
    -Es usted maravillosa, señorita Abans. 
    -No lo ponga en duda, profesor. 

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