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miércoles, 23 de abril de 2014

Las ventajas de tener un gimnasio personal 2

MELIBEA
Ponemos en marcha la sauna y entramos los dos ya desnudos y sudorosos. Me agarra por la cintura sentándome en su regazo. Le hago cosquillas con las uñas en el cuello. La parte de su cuerpo a la que más aprecio tengo últimamente se levanta de nuevo, la recibo de buen agrado. Mi cuerpo se ha encendido. Me pongo de cuclillas ante su imponente erección. La agarro con una mano y comienzo a lamerla. Me la llevo hasta el fondo de la garganta, siento arcadas pero las ignoro y sigo chupando. Marius aparta e pelo de mi cara. Ahora es él quien marca el compás de las entradas y salidas de su pene en mi boca. Está duro, palpitante y es muy, muy grande. Pequeñas gotas de sudor recorren su frente cuando le miro. Jadea.
Puedo escuchar los latidos de nuestros corazones acelerados.
Agarra mi pelo con más fuerza, creo que se va a correr. Adelante. Quiero que lo haga, quiero tragar su semilla.
Ahí está.
Es extraño pero no es agrio, como suele ser el del resto de los hombres, sino que es... Algo más dulce.
Vuelvo a sentarme sobre el y dejo que me toque y me acaricie. Su mano viaja a mi monte de venus. Toda mi energía se concentra en esa pequeña parte de mi cuerpo. Los dedos del italiano entran en mí. Gimo diciendo su nombre sin apenas poder evitarlo. 
-Oh Marius... Sigue... 
Oleadas de placer arrastran mi cuerpo al límite. No puedo más y me dejo llevar. Cierro los ojos.
Cuando los abro, Marius está sonriendo. Me pongo a horcajadas encima de el. Dejo un rastro de sensuales besos por su cuello.
Agarro su miembro y en un par de movimientos lo vuelvo a poner en marcha. Lo coloco dentro de mí, bajando poco a poco hasta que está totalmente metida. Sentirla tan plenamente dentro es maravilloso. Muevo mi cadera de adelante a atrás. “No te empeñes en sacarla y meterla, sino en moverla”.
Gemimos, sudamos, nos abrazamos, nos tocamos.
Mis pezones ya no pueden estar más endurecidos.
Da una estocada, y otra, y otra más. Entierra la cara en mi cuello y aspira. Se que está aguantando para que yo llegué al clímax. Nos movemos más rápido. Así, si.
-¡Ah Marius!
En apenas cinco segundos él se corre conmigo, me deja chorreando. Nuestra respiración es acelerada.
-¿Sabes cuan perfecta eres, Mel?
Le sonrío y poso un beso lleno de afecto en sus labios. Esto me encanta.
Sexo esporádico. Esa es una de las ventajas de tener un gimnasio personal.


2 comentarios:

  1. Lo sacas de sorprendente de megan maxwel????

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    1. Pues no. La verdad es que de Megan Maxwell solo he leido la trilogia de Pideme lo que quieras :)

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