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miércoles, 19 de marzo de 2014

CAPITULO 2



Marius

    Joder, que exagerada… Tampoco es para ponerse así, que solo era una broma. Bueno, puede que me haya pasado un poco. Al fin y al cabo es una cría. ¿Cuántos años dijo Antoni que tenía? ¿Once? ¿Doce?
    Me levanto de la mesa para ver como está. Ha subido corriendo por las escaleras muy pálida, probablemente esté en el baño.
    Estoy en lo cierto.
    Llamo a la puerta. No contesta así que me doy permiso a mi mismo para entrar.
    Está sentada en el suelo, con el pelo echado a un lado y con sus impresionantes ojos apagados. Es triste ver a una niña tan mona, tan deprimida. Sigo pensando en el por que de que se viniera a vivir con nosotros. Mi hermano me dijo que se quedaba y punto, que no preguntara. Y como soy un mantenido, no pude quejarme.
    -Perdona Melibea. No pensé que te lo fueras a tomar así…
    Ella no contesta. Me siento a su lado y la miro. Ella no me quiere mirar, pero veo como lo hace de reojo. Le levanto delicadamente la barbilla con el índice y el pulgar y nos miramos directamente a los ojos.
    -Por muy guapa que estés con los ojos llenos de lágrimas, estás mejor sin ellas. Lo siento –Pestañea, al hacerlo se le escapa alguna que otra lágrima -. Puede que me esté adelantando, ¿esto es por la comida de Antoni, no por mí, verdad? Si, es un asco. Sobre todo cuando se las da de master chef para impresionar a las chicas guapas. Pero tranquila, normalmente llamamos a alguna pizzería o al chino de la esquina.
    La guiño un ojo y se le escapa una sonrisa. Es adorable y sé que algo le ha tenido que pasar para que esté aquí. Me siento mal por haberla hecho llorar.
    Seco sus mejillas. Se queda inmóvil, su respiración se corta y toda su cara empieza a teñirse de rojo, eso me hace sonreír. Espero que ahora piense que no soy tan idiota como aparento…
    -Creo que quiero dejar de comer carne.
    -¿Estás loca? ¿Es que quieres privarte de los mejores placeres de esta vida? Mel, lo de antes solo…
    -¿Mel?
    -¿Puedo llamarte así?
    Se encoje de hombros, creo que nunca le habían llamado Mel.
    -Pues, como iba diciendo, Mel, no dejes de comer carne por que un imbécil como yo te suelte una sarta de gilipolleces. -No parece estar convencida del todo.
    Oigo algo que araña detrás de la puerta. Zeus entra y se echa en brazos de Melibea mientras respira con la lengua fuera y menea la cola. Sus extraños ojos se iluminan en un segundo. Empieza a acariciarlo detrás de las orejas. El perro ronronea restregándose por las piernas y las manos de Mel. Definitivamente, me vendieron un gato en vez de un perro.
    Zeus le lame la cara y ella se ríe arrugando la nariz. Tiene una risa muy dulce. Por alguna razón me gusta verla así, aparentemente feliz. Aparentemente.

2 comentarios:

  1. Me encanta, como todo lo que escribes! Aunque sea tonto Marius es genial jajaja Espero el siguiente pronto eh no me hagas esperar:(.
    PD: tu mayor fan<3

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  2. Cortito pero perfecto ;)

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