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viernes, 21 de febrero de 2014

Lo deseo.

Llegamos a casa con nuestras bocas unidas. Marius me empotra contra la puerta, tocándome los pechos. Siento su erección presionando en mi cadera. El alcohol nos ha puesto más calientes a ambos. 
Abro la puerta a ciegas y vamos directos al dormitorio. 
Me levanta por la cadera y yo rodeó su cintura con las piernas . Rasga mis medias. Sus manos están frías sobre mi piel. Un leve escalofrío recorre mi cuerpo. Lo deseo. Deseó su cuerpo. Lo quiero dentro de mi, ahora. Al minuto estamos desnudos en la cama. Yo encima de el. Me siento a horcajadas y me penetra con fuerza. 
-¡Dios! 
Echo mi cabeza hacia atrás gimiendo. Muevo mis caderas en círculos, de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Aprieta mis muslos para profundizarme más. Acaricio sus abdominales, me inclino y le muerdo un pezón. Se que eso le gusta.
-Ah Mel, Mel, Mel...
En un momento de placer más intenso, clavó las uñas en uno de esos pectorales tan bien definidos... ahora el movimiento es continuo y muy duro. Esa sensación que avisa de que
se acerca el orgasmo invade mi cuerpo. 
-Eres tan sexy, Mel... Ah...
Yo me dejo llevar y alcanzo el clímax. Segundos más tarde, Marius, lo alcanza también viniendose de dentro de mi. Llenandome. 
Tendremos que cambiar las sábanas por la mañana.

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